sábado, 12 de diciembre de 2009

CESAR VALLEJO: LOS HERALDOS NEGROS. DEL BLOG NI UN DÍA SIN POESÍA

A lo largo de unos 635 días, un personaje, llamado El Profe, escribió puntualmente cada día, un poema de diversos, países así como desarrollando a través de ellos temáticas diferentes ha través de su blog, llamado: NI UN DÍA SIN POESÍA: http://niundiasinpoesiaguadalpin.blogspot.com/
Desde hace casi un mes, ha dado por culminado lo podría haber significado todo un reto, debido a la intensa labor que conlleva escribir en un blog todos los días. No obstante, deja un espacio con una recopilación valiosa de distintas obras, que refleja un trabajo meticulosamente gestionado, para los que aman la poesía tradicional así como moderna, habiendo conseguido muchos objetivos a través de él, probablemente siendo uno de ellos, el amor a la lectura a tal punto haberme hecho reencontrar con un género literario que tenía casi olvidado, si no fuese por mi poeta admira Martha C. Cedeño.
De su extensa recopilación, recojo de su blog, uno de mis poemas preferidos, el de un gran poeta peruano que vivió por algunos años entre España, Perú y Francia. Él es, don Cesar Vallejo, y el poema que más gratos recuerdos traen a mi mente desde mi época de estudiante de secundaria, es el poema de los Heraldos Negros; para mí, un poema trágico del alma adolorida e incomprendida como fue la de su autor.
Sin más os invito a deleitarse de estos profundos versos que llegan al alma y a conocer un recopilatorio que ha dejado El Profe, en su ya añorado espacio.

Isabel Gómez
Vallejo, César. Los heraldos negros.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé
César Vallejo (1892-1938)

2 comentarios:

ISABEL dijo...

Hola Isa, quiero compartir contigo una participación de un décimo que una amiga me regaló, un abrazo

http://vivirconsensibilidad.blogspot.com/2009/12/regalo-participacion-de-un-decimo-de.html

psicoisapecat dijo...

Gracias Isa por tu generosidad que es tan propia en tí.
Ojalá que la suerte se revierta para bien de nuestro colectivo, quienes somos personas que luchamos por que se reconozcan nuestros derechos.
Con un inmenso cariño.
Isabel