sábado, 27 de febrero de 2010

AFERRARSE AL DOLOR: PUEDE CAMBIARSE I

Hay momentos en la vida, que ésta, necesita cambios sea cuales fuesen las circunstancias personales de ser humano. Sin embargo, el temor a lo incierto, a lo desconocido, hace que no se desee mover ninguno de los estados en el momento presente.
Estar atado a estados monótonos, cíclicos, que dan resultados constantes, paralizantes que llevan a una encrucijada de fracasos continuos ya sea por inseguridad personal, ignorancia de lo que hay más allá de éste círculo, lleva a la persona a quedarse presa en sí misma, ocultado, olvidado, el tener alguna parte de su ser sin haberlo aún descubierto, potenciándolo hasta que la lleve a alcanzar la paz consigo misma y con su entorno.
Esto suele pasar a veces, hay dolor intenso, sea corporal, del alma o emocional.
Es como si la sensación frustrante que genera el dolor, mantuviese al entorno pendiente del ser sufriente. Este estado, inconscientemente, genera comodidad en el que padece el dolor. Es así, cuando la persona se encadenada, en un callejón sin salida para vivir así toda una vida. Una vida en la que se niega a sí misma, la posibilidad de vivir, de reencontrarse consigo misma y de crecer en ella de valorarse al igual que a su entorno.
Cuando el ser humano que cualquier tipo de dolor, se queda en ese estado juntamente con su mente, moviendo a todo su entorno hacia la dependencia hacia él, generando con el paso del un colapso, en sí mismo y en los que le rodean más íntimamente y de quienes recibe el apoyo. Con éste paso persona, enseña a su mente a padecer más y desarrollar herramientas internas para manipular su contexto, generar sentimiento de culpa, de inseguridad, de confusión, de dependencia hacia un chantaje emocional continuo, sea cual fuere el tipo de dolor, hasta crear un segundo efecto: aburrimiento, impotencia, temor, cansancio psicológico o el contagio de su padecimiento para quienes le haber sido un soporte en general. Esta realidad, deja en el ser humano, una sensación de abandono por parte de los demás, de infidelidad e intolerancia hacia la amistad, generando un sentimiento intenso de soledad, tras el cual, se justifica, una vez más para repetir otra vez el ciclo, porque se cree víctima de los otros, cuando en realidad, es víctima de sí misma.
Isabel Gómez

3 comentarios:

diablesa dijo...

Así es, las personas que se aferran a una idea,situación o miedo, son personas carentes de vitalidad, de autoestima, en definitiva sueles ser personas " presa fácil" para los narcotraficantes y otros elementos indeseados.
feliz fin de semana amiga

Felipe Sérvulo dijo...

Muy interesante.
Te enlazo en mi blog "Así me lo contaron", te tendré más cerca.

Salvador dijo...

Muy bueno representarlo con las raíces de un árbol. No sé si habrás leído el libro para la auto-ayuda en la vida de Jorge Bucay, pero es bueno.

Muy interesante ;) !!