viernes, 23 de diciembre de 2011

NAVIDAD ES CELEBRAR LA VIDA - MENSAJE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA CON MOTIVO DE LA NAVIDAD


Por mi parte, deseo a los seguidores, amigos de este espacio, que reciban la Navidad en su corazón, con esperanza, paz, conciliados consigo mismos de tal manera que, el 2012 comience con nuevos frutos del trabajo sembrado en el presente año.

Muchas gracias Jorge A. Cordero V. por compartir este precioso mensaje navideño del Episcopado peruano que a continuación presento.

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Isabel Gómez

Conferencia Episcopal Peruana
LA NAVIDAD ES CELEBRAR LA VIDA


1-      La navidad es la fiesta más humana de la fe, porque nos hace concebir de la manera más profunda la humanidad de Dios. Es un “Dios con nosotros”, un Dios en quien tenemos confianza, porque viene a nuestro encuentro como un Niño. Por eso, al acercarse la Navidad, reflexionemos sobre este acontecimiento que seguirá marcando la historia de la humanidad.

2.-     En estos tiempos en que la sociedad privilegia lo inmediato, lo tangible, lo material, volvamos nuestra mirada a Jesús que nace en Belén, para manifestar el infinito amor de Dios por el hombre al tomar nuestra naturaleza humana. San Francisco de Asís decía que la Navidad es la fiesta de las fiestas, porque es el día en el cual Dios, hecho pequeño niño, habría tomado leche de un seno materno. La Navidad es tiempo para celebrar la vida y para dirigir nuestra mirada hacia los más débiles e indefensos para mostrar también nuestro rostro humano, así como Él lo hizo. No olvidemos nunca que un niño es el fruto de la vida, es el fruto del árbol de la vida.

3.      La vida es el primer derecho de todos y, en consecuencia, debe estar por encima de cualquier otro valor social, económico, psicológico, afectivo, sanitario y familiar. Así lo consagra nuestra Constitución cuando dice: “la vida humana es el bien supremo de la Sociedad y del Estado, y el Estado tiene la obligación de protegerla” (Art.1°), por eso el Estado tiene la responsabilidad de proteger la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

4.      Este tiempo es también para reflexionar sobre la necesidad de proteger al no nacido. Ser embrión, feto, niño o adulto es una misma cadena que nos une al punto donde aparece la imagen de Dios que es vida y da la vida a todas y a cada una de las personas. Una sociedad que no asegura la vida de los no nacidos es una sociedad que vive como una tragedia su misión fundamental: dar, reconocer, proteger y promover la vida de todos. Ninguna circunstancia, por dramática que sea, puede justificar suprimir la vida, especialmente de un no nacido porque es el más frágil e indefenso.

5.      Defender la vida es también protegerla. Jesús, Dios hecho niño, no solo experimentó el amor de María y de José sino también su cuidadosa protección que le ofrecieron como familia y de familia exiliada en Egipto. Lamentablemente se dan innumerables atentados y violaciones contra los derechos de las niñas y niños, muchos de ellos cometidos salvajemente por sus propios padres y miembros de la propia familia. La pregunta es: ¿si fuéramos niños hoy, esto es lo que desearíamos que nos sucediera? Dice el evangelio de Mateo “Si no llegan a ser como niños, no entrarán en el reino de los cielos”.

6.      Los Obispos de América Latina en “Aparecida” hemos subrayado que “la niñez, hoy en día, debe ser destinataria de una acción prioritaria de la Iglesia, de la Familia y de las instituciones del Estado, tanto por las posibilidades que ofrece como por la vulnerabilidad a la que se encuentra expuesta” (Nº 438). Por eso, en este contexto navideño, hacemos una invocación para que, desde el respeto a la dignidad de todo niño y niña, se generen en las instituciones públicas y privadas, compromisos concretos que ayuden a consolidar la familia como célula básica de la sociedad, se les brinde el acceso a los cuidados de la salud y los medios necesarios para una educación conveniente y, así les ofrezcamos un futuro de alegría y esperanza.

7.      Que el niño Jesús nos ayude a amar y defender la vida, a cuidar y defender a todo niño(a), especialmente al más indefenso y necesitado, y que el Niño-Dios y su Santísima Madre sigan iluminando a cada una de vuestras familias, en ese camino gratificante de formar y proteger a sus hijos con amor y sabiduría. Que esta Navidad también sea para cada uno de nosotros el renacer a la paz y a la esperanza, porque todos hemos sido hechos a “imagen y semejanza de Dios”.

Feliz Navidad y que el año 2012 esté lleno de prosperidad y salud.

Lima, 21 de diciembre de 2011.
 
+ Miguel Cabrejos Vidarte OFM                         + Lino Panizza Richero OFM Cap
        Arzobispo de Trujillo                                                Obispo de Carabayllo
        PresidenteSecretario                                                          General

1 comentario:

Ducky dijo...

Feliz Navidad, Isabel!