viernes, 14 de junio de 2013

TIEMPO DE DAR GRACIAS

Para Ustedes, les regalo este bello atardecer del Pacífico, que para mí me inspira el final de todo un periodo en mi vida, con la esperanza del comienzo de uno nuevo,  en donde seguirán cada uno de los mencionados en este testimonio de gratitud  en mi mente y corazón al igual que  las nuevas personas que pasarán a seguir  formando parte de mi vida.

Hasta que las circunstancias nos permita un nuevo reencuentro para con los que ahora quedan lejos de mi nueva  e incierta estancia. ¡GRACIAS!





Tras más de una década de estar fuera de mi tierra, lejos de amigos, familiares y sobre todo de mi historia y cultura, es tiempo de dar gracias por todo lo que Cataluña me ha aportado a través de las diversas personas que me han tendido una mano en todo momento para hacer posible mi integración a una cultura y tierra ahora especialmente amada por mí así a las diversas circunstancias que me han enseñado a darle a la vida, a la gente, a las cosas, a las circunstancias en general, una mirada diferente.

Quiero agradecer, especialmente a don Antonio Castell Durand y a su madre, doña Montserrat y a su hijos, Fireley y Guiu, por haberme enseñado con su ejemplo de familia bien avenida a plantearme otro estilo de comunicación, así como a amar a Cataluña a través de las vivencias por ellos compartidas y sobre todo por las extensas, entrañables y fructíferas tertulias sostenidas (muy enriquecedoras ellas), que me han mostrado la cara amable de una tierra bella, rica en su naturaleza,  con una extraordinaria riqueza arqueológica, geográfica y sobre todo cultura e histórica. 
Deseo también agradecer, a mi apreciado doctor Josep Blanch y a todo el equipo de especialistas del Hospital de la Esperanza que me han concedió un trato exquisitamente amable, humano, con una calidad profesional excepcional que ha trascendido lo que he valorado como aquellas que van más allá de sus obligaciones profesionales.  

También a la doctora Albiarch, a la doctora Sonia Martínez, a la doctora Meseguer, a Martha, a Pere, a Antoni, entre otros profesionales del sector Sanitario de L’Hospitalet de Llobregat en Barcelona, que han hecho posible que a día de hoy pueda ESTAR Y SEGUIR SIENDO.

Agradecer a todo este equipo médico en general, la confianza depositada en mi persona, así como su confianza en mi saber HACER.

Como no, me es imposible dejar de mencionar a quién fue mi Director Espiritual y ahora mi padre espiritual, a Monseny Ramón Mor, de la Parroquia de Santa Eulalia de la Provençana de L’Hospitalet de Llobregat, porque ha sido el gestor final mi estancia en Perú. A Mn. Ramón, mil gracias, porque, si me declaro creyente, Católica Practicante y confieso que gracias al don de la fe, hoy puedo decir no sólo que mi vida es un milagro, sino que además, el estar en Perú, es muestra de diversos milagros que se han ido sucediendo uno tras otro al punto de haberme dado pie para concluir un ciclo de mi vida con éxito, enriquecida con un sinfín de experiencias de las que todas me han llevado a crecer y desarrollarme más a nivel humano así como profesional. Mn. Ramón, ha sido quién con cariño y rectitud me ha sostenido espiritual y porque no decirlo, humanamente en mi última etapa de mi estancia en Barcelona. 

En este espacio de GRATITUD, me es imposible, dejar de mencionar a quienes por una etapa de mi vida fueran mi familia, como son los Misioneros y Misionera Identes. A ellos, mil gracias por acompañarme con su oración, con sus palabras de aliento en los momentos de agotamiento, por transmitirme su confianza y cariño en incontables momentos, y, sobre todo, por haberme dejado el sello de su CARISMA IDENTE, pese a que ya no sea misionera. Gracias y pensamiento de  Don Fernando Rielo, fundador de los Misioneros y Misioneras Identes, a día de hoy creo fielmente en mi Ángel de la Guarda, así como en los Ángeles Custodios, porque puede dar fe de que en mi vida, cada día mi Ángel de la Guarda conjuntamente con el manto de María Auxiliadora, me protegen, me cuidan y me guían por caminos inesperados en los cuales he de dejar la seña de mi paso para continuar hacia otro lugar.

Si algo estoy descubriendo en estos momentos, es que, como Católica, practicante, tengo una misión y este testimonio es parte de él. Por ello, este espacio de gracias es casi ingrato para quienes deje en el camino, ya que, en todo momento, he contado con el cariño y acompañamiento espiritual a través de oración de entrañables amigos y amigas del grupo Parroquial al cual en mi etapa juvenil pertenecí, como son: Margarita Chilcón, Jorge Cordero, Cecilia Neyra, Martín Tantalean, Gianina Díaz, Norma Olivera, Toño Ravina, Ra entre otros amigos.

Como no, también mencionar a mis amigos y colegas siempre entrañables y leales en cada etapa de mi vida hasta ahora transcurrida, como son Miryam Saavedra, Emma Peralta, Hugo Alacón, Miriam Bautista, entre otros amigos que con su hacer profesional, siempre han tenido para conmigo su confianza depositada para darme el ánimo y el aliento que en momentos puntuales de la vida, cualquier ser humano puede necesitar, incluso yo misma.

Gracias a una amiga especial que con su excepcional calidad humana, me abrió las puertas de su hogar haciendo que en mi etapa de mi estancia en Barcelona tuviese aquel calor de hogar, como lo es María Elena Rodríguez así como Carmen Uzcate y su linda madre, doña Fina, que con su cariño me han colmado siempre de alegría y esperanza.

Así mismo, agradecer a Delia, a Nely y otros amigos y amigas que han hecho de una larga etapa de mi vida en Barcelona un espacio grato, amable y sobre todo, mantenerme arropada ante circunstancias adversas y en las gratas con más invitarme a saber disfrutar de las gratas.

Como no, mencionar a un entrañable amigo que con su peculiar forma de ser me condijo a una experiencia psicoterapéutica exquisita en la experiencia de la conciliación con un ser querido en donde, el ejerció del perdón y de la comprensión así como del poder estar en el lugar de otro SER, me ha otorgado una mirada especial del mundo y de muchos otros SERES, entre ellos, a mis seres más queridos. Me refiero a Ernesto Carrión. Gracias por peculiaridad, te debo una.

Hay dos personas a quienes no podré dejar de mencionar porque gracias a una de ellas, llegué a Barcelona, me hizo de hermana, de amiga, de consejera y me abrió las puertas de su hogar y con ello de casi parte de su intimidad como lo ha hecho Vivian Córdova Aylas y su entrañable esposo Manolo Mendoza y sus padres: Juan y Manuela.

También a Ana Chu, quién ha sido una amiga y lo seguirá siendo pese a la distancia que por ahora nos separa al igual que a Martha Cecilia Cedeño Pérez y a toda su familia. También a ellas, gracias.

Gracias a mis seres queridos por su apoyo silencioso e incondicional del que recién ahora soy capaz de valorar, de comprender, de compartir y cuidar.

He de señalar que, ahora con calma y lejos de algunas tempestades circunstanciales, estoy agradecida incluso a las mismas; porque de ellas he aprendido a reconocerme, a reencontrarme a hacerme fuerte, pero sobre todo, a valorar en ellas y a través de ellas a cada una de las personas que han formado parte de mi historia y que seguirán siendo parte de la misma porque más que su actitud, puede en mí mi gratitud. 

¡FINALMENTE, HE SIDO YO LA QUE HA APRENDIDO!, ya no soy una sobreviviente, vuelvo a ser YO, puedo decir que HE VUELTO.

A todos y a todas y cada una de las circunstancias que me han abordado en Barcelona, gracias.

Ahora, ya me siento no sólo peruana, sino también catalana, católica, y ciudadana del mundo, por ello, a partir de hoy, mi blog, pasa a llamarse “Notas de Una Psicóloga”. Porque si escribir es  terapéutico, seré la primera en poner en práctica y en compartir, como nos hacemos y rehacemos profesionales entrenados como Psicólogos para ser excelentes profesionales y porque no, hasta maestros.

Olvidar a don Josep Pàmies y a quienes me condujeron a él, sería ingrato, puesto que por encima de las tareas profesionales de cada uno de ellos, nos une el cariño muy acompañado del calor humano que los hace entrañable.

A Elena Navarro, quién ha sido mi amiga, hermana, madre y mentora, en todas las oportunidades que han surgido después de habernos conocido.  Para Elena, mil gracias, porque su cariño, es impagable, no tiene precio.

También, deseo agradecer al equipo de profesores de FOMENT en Barcelona por su gran capacidad profesional para proporcionarme capacitaciones de alto nivel gracias a su cualificado profesorado como es el caso de Nacho Jarne, Luz Marina Aguayo, entre otros especialistas.

No puedo olvidar ni dejar de mencionar a Ana Neuman que también me ha concedido gratos espacios de su tiempo siempre plenos de cariño e íntima confianza. También para ti y todo tu equipo, Antia, ¡Gracias!

Sólo me queda decir en general: ¡GRACIAS!  Y si olvido a alguna persona, le pido perdón, porque la memoria es a veces ingrata.  


Isabel Gómez

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