miércoles, 21 de febrero de 2018

Un atardecer, en que la Luna, quiso se la protagonista.


Si a lo largo del día he tenido muchos regalos, éste, es con el que culmino  un día especial, en el que el sentirme amada, es poco, porque más, me siento agradecida.
Ver una Luna creciente, con aves que pasan bajo su sombra, en medio de sonidos urbanos, es todo un lujo.
Es la recompensa a la admiración a la sencillez de la vida, en este caso, manifestada en la contemplación de manifestación del Creador en la naturaleza.
Sin lugar a dudas, el cielo guarda, para quienes deciden contemplarlo con esperanza y gratitud hermosos detalles.
Isabel

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