jueves, 23 de febrero de 2017

Con tus lágrimas…

Con tus lágrimas, mi descanso acariciaste
mientras que ausente en mi consciencia
tu dolor,
paría.
Contuviste tu crujiente sentir,
suspendido en el firmamento,
engullido en vertiginoso agujero negro,
hasta dejarte caer.
Me visitaste cósmico y balsámico,
mientras me cantabas nanas y cunas
arrullándome entre oníricos viajes
con los que me llevabas hacia tus estrellas.
Me despertaste entre toques melodiosos,
armónicos  sonidos
que con su inusual ritmo te acompasaban.
Hoy…,
¡me amaste diferente…!,
sorprendiéndome
llegaste a mí,
 inusual,
entre añoradas sensaciones
con las que en antaño me mimabas.
Me consentiste
sin rayos al alba,
con llantos inesperados y desconocidos
para que te ame hasta el infinito.
Para que te ame hasta la Vida,
entre las auroras y ocasos,
entre celestes y turquesas
entre explosiones de esperanzas y abundancias.
Con tus lágrimas, mi descanso acariciaste
incógnito e incesante,
Persistente Perpetuo,
porque  amante eres Tú.

María Puccio
Fotografía de: María Puccio

lunes, 13 de febrero de 2017

Seres y Alados


Seres  y Alados
me inundan con sus radiantes destellos
y como a eclipse penumbroso me transitan,
mientras me arrullan causes turquesas
entre esperanzas de vida.
¡En jolgorios se regocijan!,
y se vuelven alamandas azules,
que liberan mis sentidos
mientras mis riachuelos acaudalados consumen.
¡Ya no soy viento de  levante!
sólo soy ventisca de valle,
que en la fragancia de la vida
me absorben entre perpetuas primaveras
 que con su candor me fascinaron.

María Puccio
Fotografía de María Isabel Gómez Castillo

domingo, 5 de febrero de 2017

PACIENCIA


Si bien es cierto que la paciencia es una de las virtudes más bellas que pueda existir en el ser humano, para experimentarla y vivirla se requiere del silencio.

Cuando escucho y siento la palabra paciencia lo primero que se me viene a la mente es la acción de contemplación, de observación hacia los otros para deleitarme en su ser y quehacer continuo.

Si hay algo que se requiera en el ejercicio de la carrera de psicología,  es mucha paciencia. Es actitud, una cualidad, una virtud y una condición para el ejercicio de la carrera y,  ha de vivirse en plenitud, ya que, es un regalo el contar con ella, aunque a veces, parezca volverse efímera ante situaciones que generan conflicto por lo frustantes que puedan ser, ya que, para de ella, es asumir que, uno hará y que, las otras partes, pueden deshacer. 

Desde mi quehacer profesional diario, la paciencia es un acto de inspiración continua a la compasión, a la búsqueda de alternativas para entrenar a personas en el autoperdón y perdón, y despedida despedida de la amargura que limita la vida.

Observo, una y otra vez las esfuerzo que las personas pone cada fase de  de su desarrollo o crecimiento personal, para poder así, alcanzar nuevas metas en su vida.

He de señalar que desde mi estado de psicóloga, redirijo a las personas con lo que, el Ser de cada una de ellas trae consigo.

El experimentar la paciencia en mi ejercicio profesional, requiere pausas, respeto de los tiempos de cada persona.

Con alegría he de transmitir que, desde el ejercicio de mi profesión como psicóloga, la paciencia me lleva a deleitarme en la transformación de todo un ser en su estado integral.

Con paciencia, podemos llegar a ser nosotros mismos y que cada uno se reencuentre para sí y para los demás.

María Isabel Gómez Castillo 
Fotografía, de María Isabel Gómez Castillo