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viernes, 7 de mayo de 2021

En tu pecho


Siempre en tu Corazón me sostienes. Con tu calidez me acoges para que mi fatigado y cansado ser, repose y se serene

Sostenme Pétalo Puro, sostenme, que gimo entre tus caricias  lo cercenado con silenciado llanto.

María Puccio.


 

lunes, 6 de mayo de 2019

Te llegó la noche justo poco antes de que llegase tu primavera



Te llegó la noche justo  poco antes de que llegase tu primavera, y con ella, como en un viaje sin retorno, tu consciencia  partió.
Sólo hay noche.
Por momentos, parece que la Luna se pasea por tu mundo dejando un rastro de tu luz en las adormiladas conciencias de los desamparados. Pero tú, continúas con tu agitada aventura.
¡Mira, que aún te invoco y te arrullo con nanas y cunas!
Cuando retornes de tu precipitado éxodo, puede que ya no esté. Por mí, habrán pasado algunos otoños privados del resplandor de tu estrella.
Por eso, ¡vuelve!, antes de que se pierda la fuerza de mi voz en tu consciencia.

María Puccio

Fotografía de María Puccio

domingo, 14 de abril de 2019

Porque naciste paloma


Naciste paloma,
pura como la nieve recién regada
sobre fértil llanura en donde la vida se escampa.

Cuando apenas alzabas vuelo
Vientos Paracas,
alcanzaron el despertar de tus endebles alas
transformarlas en frágil cristal.

Fisurada en tu alma te encontré.
El Arco Iris era insignia en tu pecho.

Cuando los polvos y los aromas de las falsas alegrías
arroparon  y atraparon tus  frágiles sueños,
en cenizas grises sucumbiste.
Rota y casi sentenciada a pena de muerte
te alzaste.
Erguiste tu cabeza en el Cosmos
 entre tenue amanecer de otoño,
aún apelando a la esperanza
retornaste al ciclo de la vida.

Ahora, en tierras fecundas te escampas
recordándote paloma,
transformándote para otro ser.

Así testigo me haces de la vida,
cerrando y abriendo ciclos
 de agonía y esperanza
dejando atrás el tiempo de aprendiz.

Tus alas Paloma,
una vez más al viento baten
doblegándolo en la gravedad y en la inclemencia.

María Puccio
Fotografía de María Puccio. 

domingo, 7 de octubre de 2018

A Lima


Ay…, Ciudad gris.
Cuidad del cielo que juega a esconder al Sol y a la Luna.
¡Ay!, ciudad triste.
Ciudad en la que se agrieta la esperanza por afilados cuchillos que, cobardes surgen de voces que rompen los gemidos, con chispas rojas que aceleran el olvido.
Ciudad por donde se escapa sin tregua el aliento de la vida. Vidas, que sin pausa en la memoria a barrotes evaden, inconscientes de las cárceles que las secuestran.
Cuidad de áridas tierras, como áridos los nombres de algunos hombres, que escriben parte de sus turbias historias como los secos ríos, que de tanto en tanto se abren camino para recordarse vivos.
Ay…, ciudad amurallada por el moho, que sin viento, la humedad te corroe y cuyo olor de agonía me espanta hasta extremos de otras tierras, que con sus vientos de tramontana dejo que te lleven hasta el olvido.
Ay…, ciudad de la que me escondo para que no te hagas de mí. Cuidad que aún con abrigo te tirito entre tus húmedas estaciones, que decididas calan indisponiendo mis vísceras, secuestrándome para ti.
Ay ciudad, ¡Quién te llevase al olvido!, Si por tu olvido de mí, te vivo.

María Puccio

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Inquietudes


¿Cómo sembrar la vida
en el vicio de la necedad?,
¿en el vacío del silencio?
¿en la esquina dejada atrás?.
¿Cómo sembrar el amor
en la fragilidad de la pasión
atrapada en la litósfera?
Cómo sembrar…,
¿En la atmósfera que contuvo al tiempo?
¿Cómo?
Vuelvo.
Vuelvo a la inexistencia tu nombre,
a la ingravidez de tu mirada,
al fondo Oceánico de la esperanza.
Vuelvo,
tras sigilosa renuncia,
al alivio de la tierra y de la razón,
a ser mi centro
y  a ser Sol.

María Puccio
Fotografía de María Puccio

lunes, 17 de septiembre de 2018

Nos conocimos un día


Nos conocimos un día
en que los besos
viajan como el viento aún fresco
acariciando las moreras
que con inmaduros frutos,
su presencia hacían sentir.

Nos conocimos un día,
en la que tu voz
entonaba himnos y sentires de otros,
sin saber que así,
 me hacía suya
con cada uno
de tus tarareares.

¡Y cantaste precipitada primavera!,
despejando al sol
que oculto en sombrío día
nombres tomó,
para hacerse con el mío.

Ahora,
somos uno gorrioncillo,
y te llamo Gorrión,
porque tu canto
que al unísono se alzó
aquel día de finales de agosto
del año en que nos conocimos,
cautivó mi corazón
que aún solitario
se preservaba  para tu amor.

Nos conocimos un día,
en el que tu voz
alzada al unísono,
cautivó mi corazón. 

María Puccio
Fotografía de María Puccio

A los y las estudiantes de la  I.E ICHO.


jueves, 9 de agosto de 2018

Abrí las puertas


Abrí las puertas a los Trinos Solos

de los Yaravíes
que sin Tonderos lloraron los Tristes
en las fugas
de un truncado encuentro.

Abrí las puertas, a besos no habidos
y a noches de insomnios cóncavos.

¡Abrí las puertas…!,

Abrí las puertas,
a las miradas anochecidas,
de úteros negros,
jubilados
rendidos en el tiempo
y fundidos en el fango.

Abrí las puertas,
 a los llantos de las guitarras,
a los tums tums del Cajón,
que acompañaron
a los amantes desvergonzados
de vagones con distinta ruta y destino.
.
Y…,
¡abrí las puertas!
al hilo de la vida
contenida en un estómago,
para abrir las puertas,
a la infancia
que aún en cofre conserva
 la castidad y Resiliencia.


María Puccio
Fotografía de María Puccio

domingo, 5 de agosto de 2018

La vida


Coronada por Galaxias,
la gravedad reclama justicia
mientras la voluntad
se doblega al tiempo,
llana en su ímpetu.

Ni tan sólo se es Eclipse de Luna,
sólo se es Luna Nueva.
Es entonces,
cuando Júpiter y Marte,
vigorosos amos de la noche,
reinan en medio de las azabaches despedidas

sin bienvenidas a la esperanza.

Sólo silencios provocados,
trasladan los ecos del friccionar del tren
que a su paso por las páginas de la vida,
vuelven el tiempo
a sus brazos,
otorgándole de regalo,
un viaje de despedida.

María Puccio
Fotografía de María Puccio

martes, 10 de abril de 2018

Ausencia

Como brote tardío
descansaste
cual marfil caído,
para siembras nuevas.
Te desvaneciste ante mi mirada
a la espera de nuevas lunas
que quebrantasen
tu ausencia.
Partiste volátil
hacia otros seres
a los que proveerás
de insaciables fortunas.

María Puccio. 

Fotografía de María Puccio

lunes, 5 de febrero de 2018

Tierra, si fuese tu voz

Si fuese tu voz,
plomo sería,
por los que tu vientre  ansían vaciar.

Preciada es tu esencia
que almas se corrompen,
olvidando que tienes final.

Pero no habrá funeral.
De ti,
¿qué queda para velar?
Si desmembrada,
casi sin entrañas que sujetar,
estacada en la historia quedas.

¡Oh, mi amada!
Aún me sorprendes.

Agonizante,
aún te nombras…
¡Patria!,
ante escorias
cuyos días de libertad
comienzan a declinar.

Será tal vez, sus partidas
tu esperanza.

Entonces,
¡hagamos un conjuro!
Sostengamos al sol
antes de que la noche llegue
y en sueño entren.

María Puccio
Fotografía de María Puccio

lunes, 29 de enero de 2018

Muerte, que a mi vera duermes



Muerte que a mi vera duermes.

Sigilosamente viva,
te regocijas en mi árido llanto
y aturdido despertar.

En alas  de frondosos Gallinazos bates tus anhelos.

Me deseas…,

¡Pero te resisto!,
como se resiste la noche de la Antártida
o el medio día del Desierto del Sahara.
                                                                                                                  
Muerte que a mi vera esperas,
mi descanso para hacerte con él.

Mientras me velas
privas con soplos de tu aliento,
el mío;
¡Y no te lo permito!,
y resentida,
te haces más fuerte en tu ira,
y con ella,
tu traicionero golpe 
pretende abatir mi ser.

Tu impotencia
de no saberme tuya,
¡ni yo!,
de saberte mía,
nos hace amigas en la espera.

¡Muerte!

¡Ay…!,
verdadera muerte,
(la de la ausencia en la vida)
no eres la mía,
sino la tuya.

Y así te dejo
¡muerte!
feneciendo en tí.
para yo seguir el vivir en mí
la otra muerte:
la que me da presencia
ante la vida. 


María Puccio.
Fotografía de María Puccio.

jueves, 25 de enero de 2018

Espera

Me enroscaré como oruga
hasta que tenga alas
que me alcen
por encima de mis sueños,
sin que vientos alisios
secuestren mi alma
que conserva tu visión.
María Puccio
Fotografía de María Puccio.

domingo, 7 de enero de 2018

Fuiste


Fuiste Piedra sobre Piedra,
y constancia de la historia.

Fuiste granito
refundido, clavado
en vientres de arena y tierra fija,
simulando rostros amorfos
con los que espantar al maligno,
quién,
simulando el eco de voces vírgenes,
extasiaban a ángeles
de almas puras,
para cobrarlos como ofrenda
por el consumo de tanta belleza.
,
Fuiste loma amarilla,
y colores variados.
Tus laderas
de verdes intensos,
aguardaban expectantes
 a seres de luz,
con fragancias embriagadoras.

Mientras,
ojos de buitres infames,
de rabo, cuernos y trinchos,
te anhelaron
hasta liquidarte.

De tus aires puros,
se deleitaron vientres
que no eran los tuyos,
vientres,
que engendraron
especies inhumanas,
de almas
sedientas de muerte.

Ahora,
de ti solo quedan,
siluetas desnudas
que imploran compasión,
por si de casualidad
un alienígena
te revive,
entre las memorias reposadas
que ante el cansancio de la vida,
postergan el recordarte.

Ni mi imaginación
puede reproducir tus manantiales,
ahora áridos
en mi mirada estupefacta,
que dejan mis ojos secos ante tus llagas.

¿Volverás a ser tú alguna otra vez
Hermosa montaña?
¿Volverás a ser Picapiedra?

¡Dime!,
¿cómo sanar tus heridas,
desde el silencio
con el que corroes mi consciencia
y enfureces mi alma?

¿cómo revisto tus campos
ante catastrófica desnudez,
mitigada por sonoros estruendos
que hacen desfallecer aún más tu seno
como si fuesen rayos
lacerando aún más tu ser ?

¿Cómo revertir el tiempo
sin soñarte
para sólo verte?

Porque fuiste,
madre,
cuna,
albergue y hogar.
Silencio y tiempo.
Canto, llanto
y vida.

Fuiste:
Mucas, Zorrillos, Murciélagos y Lechuzas.
Águilas y Aves legendarias.

Fuiste,
caminos pre Incas,
leyendas
e historias contenidas
en las sobrias paredes de tus Cuevas.

Porque,
sólo fuiste.
Y en tus entrañas,
contuviste secretos
que sólo tu mudez guarda,
sin lágrimas que te rieguen
ni vientos que te acaricien.

Desnuda quedas ante mi ser,
sin más secretos,
sin más historias.

Por eso:
¡Cuéntame
durante mis sueños
 tus historias,
y revélame tus secretos!
Inspírame
entre susurros,
todo lo que fuiste;
mientras las tenues nubes
que te envuelven,
se llevan mi frustrado grito amargo.

Permíteme que te musite.
Ahora duérmete.
Descansa tu agitado trajinar.
Robustece tus escuálidas siluetas,
que aún soportan mi estupor
y abrázame con tus brisas de paz,
mientras continuas clamando Vida a la vida.

Porque fuiste,
Mucas o Zarigüeyas, Zorrillos, Murciélagos y Lechuzas,
signos de historias,
y techo de refugiados extinguidos.

María Puccio
Fotografía de María Puccio

Dedicado, a las montañas de Picapiedra, en Pachacámac y como gratitud a los amigos que estas tierras habitan.Gracias por confiarme parte de vuestra historia y despertar mi interés e imaginación.

jueves, 16 de noviembre de 2017

A Barcelona

¡Oh...!, mi Barcelona amada.
Cuando te dejabas ver libre y hermosa.
Ahora, te veo desde la distancia, cercada, forzada en tu aparente libertad; gris haciéndote espacio con prudencia entre nieblas grises para conservar tu esencia. Pero con tu espíritu libre, tú misma te pintas de los colores que mejor te asientan y cubres tus paisajes naturales con paisajes humanos inéditos, únicos, inesperados, que te dan pinceladas con matices de cálido sentir. Así, vuelves a mi mente recreándote y regocijándote en ella.
Te reconstruyes segundo a segundo y contigo, sigo en ti.
Me haces soñar, mientras en ocasiones en silencio te lloro, te añoro, porque te estimo, porque es lo que me enseñaste te verte libre, muy libre, independiente, muy independiente, solidaria, fuerte, muy fuerte, segura, decidida, amante de la paz y de los derechos de los pueblos y de las personas.
Hoy, te sueño de vuelta, viéndome tú, desde lo alto, así como me permitías verte y contemplarte desde Collserola, tu montaña predilecta.

Hoy, te revivo, porque tú, sigues viviendo en mí. Con tus historias, tus personajes, tus paisajes, tu gente.
Isabel. 

lunes, 30 de octubre de 2017

Bajo muerte súbita


Hoy,
colonias de mariposas blancas
caen atrapadas en redes de caza,
traidoras e infames,
mientras millares de abejas
vuelan sobre azucenas blancas,
que entre sus pétalos atados,
contienen el polen con el que anhelan dar vida.
La evolución se detiene.

Bajo la oscuridad de la media noche,
en ausencia de la Luna,
sin estrellas que me orienten hacia el Norte o el Sur,
mi Ser se pierde.
Entre el caos y lo absurdo,
sólo espero un destello
que me devuelva a la conciencia.

Ahora,
  bajo muerte súbita,
espero la primavera
con la que recupere la esperanza de la libertad,
dejando atrás
otoños confusos,
extraños,
huracanados y estériles.
María Puccio
Fotografía de María Puccio

sábado, 28 de octubre de 2017

Frase de León Tolstói



"Sólo las personas que son capaces de amar con fuerza, pueden también sufrir grandes dolores, pero esa misma necesidad de amar es lo que les permite contrarrestar ese dolor y así sanar"
León Tolstói

viernes, 27 de octubre de 2017

Poesía


Poesía,
¡Ay…, los llantos por los que paseas!,
me cuestas un parto cuando llegas,
pero sin parir me siento
cuando se hace de noche
sin que arribes a mí.

Eres la intimidad de mi Ser,
la liberación de mi consciencia.

Eres…,
el refugio al exilio que me condena
la inexperiencia en la vida.

Contigo,
me siento
Avestruz o Pardela,
o me convierto en Pantera
que viaja con tus versos,
entre el Amazonas
y el Delta del Llobregat.

¡Ay…, poesía!
sin ti ya no soy.

Sin ti,
fui tormenta en el Sahara
y ahora,
contigo,
soy Muralla de Montgrós.

María Puccio
Fotografía: de María Puccio

lunes, 23 de octubre de 2017

Vida


Soy amante de la vida
tras haber sido antes su amante.
Ella me eligió.
ahora, la elijo yo.
Entre ingenuas alboradas 
e intuitivos atardeceres aterciopelados.  

Cuando pensaste que me consumías
Vida,
pasé a consumirte
entre Constelaciones desconocidas
que aguantaban mis fatigados pálpitos.

En sonrisas ingenuas
esperaste mi alma flagelada,
para consolarla
con Lirios de Diciembre
como los que florece para María.

Vida,
ya no me vives
pero tampoco me dejas vivir.

Reduces mi descanso a amables gozos
de almas cándidas,
que se apropian
de mis abrazos y besos,
los que retornas 
en sensaciones de paz.

Ahora es tarde
para no amarte
Vida,
porque te abriste paso
entre nubes negras y espesas,
para permanecer
como tenue niebla
que escampa necesaria
en frondosas Selvas vírgenes.

Vida,
fui tu amante sin desearte
ahora te vivo deseándote.

María Puccio.
Fotografía: de María Puccio

miércoles, 18 de octubre de 2017

En tu mirada


En tu mirada,
encontré mi reposo,
mi silencio extraviado,
las sensaciones postergadas.

En ti,
se serenó mi alma,
y ahora ligera
revolotea
sobre las brisas
que dejan las Calas Blancas
en su despertar primaveral.
María Puccio
Fotografía: de María Puccio

sábado, 14 de octubre de 2017