jueves, 9 de agosto de 2018

Abrí las puertas


Abrí las puertas a los Trinos Solos

de los Yaravíes
que sin Tonderos lloraron los Tristes
en las fugas
de un truncado encuentro.

Abrí las puertas, a besos no habidos
y a noches de insomnios cóncavos.

¡Abrí las puertas…!,

Abrí las puertas,
a las miradas anochecidas,
de úteros negros,
jubilados
rendidos en el tiempo
y fundidos en el fango.

Abrí las puertas,
 a los llantos de las guitarras,
a los tums tums del Cajón,
que acompañaron
a los amantes desvergonzados
de vagones con distinta ruta y destino.
.
Y…,
¡abrí las puertas!
al hilo de la vida
contenida en un estómago,
para abrir las puertas,
a la infancia
que aún en cofre conserva
 la castidad y Resiliencia.


María Puccio
Fotografía de María Puccio

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