domingo, 21 de junio de 2009

PALACIO DE LA VIRREYNA EN BARCELONA: VIRREY AMAT Y LA PERRICHOLI, LIMA - PERÚ I

El Palacio de la Virreyna, situado en las Ramblas 99, en pleno corazón de Barcelona, encuentra su punto de unión en la historia, al trascender hacia el otro lado del Océano, concretamente hacia el Pacífico, un personaje que entrelaza a dos grandes ciudades, a la vez que a dos mujeres. Todo ello, se reencuentran en un solo hombre y nombre: El Virrey Manuel Amat i Junyent.
Manuel Amat i Junyent, fue teniente general en el Perú Virreynal durante 15 años. Llegó a Lima un 12 de Octubre de 1761, con 57 años, y se estuvo hasta 1776 cumplido los 69 años.

Volvió a la ciudad de Barcelona, casándose a los 72 años con su joven sobrina: Maria Francesca Fiveller de Clasquerí i de Bru.

Mando a construir el palacio situado en las Ramblas 99, como punto de residencian, en el que vivió hasta cumplidos sus 75 años, momento en que le llegase la muerte un 14 de Febrero de 1782.
El nombre del palacio, deviene a que don Manuel Amat, pese a haber cesado en el cargo de Virrey, la sociedad de ese entonces siguió manteniéndole el trato nobiliario correspondiente a su ex título, haciéndoselo a su vez, extensivo a su joven esposa. Ello motivo que tras su muerte, el palacio al quedar como residencia para su viuda, pasara a ser conocido como el Palacio de la Virreyna.
Isabel Gómez
Fotos: Todas, Palacio  de la Virreyna en Barcelona.
Autora: Isabel Gómez Castillo

3 comentarios:

ºELINAº dijo...

que bellezas las que mostras amiga!!!!
ojala algun dia pueda conocerlas y estrecharme en un abrazo con vos amiga.
beso gigante

psicoisapecat dijo...

Claro que sí Elina, sería maravilloso. Ojalá, un día como ese llegue y podamos compartir de grandes cosas,
Un beso.
Isabel

El Profe dijo...

Hace poco, en una de nuestras visitas a Barcelona, entré a ver una exposición de arte en un edificio noble, en las Ramblas. Me gustó la exposición, pero quedé admirado de la arquitectura de aquella "casa" de la que no conocía nada. Me preguntaba quién la habría habitado, cuál sería su historia... Prometí enterarme. Pero mi flaca memoria borró es sana intención (suele pasarme mucho últimamente). Y hoy me encuentro con esta entrada tuya (y la siguiente) en la que me das noticia humana y palpitante de este palacio. Muchísimas gracias. Esto es lo que yo llamo una buena amistad.
Saludos afectuosos.